DEVOCIONALES

LLÉNAME DE TI

Efesios 1:23 “…la plenitud de Aquel que todo lo llena a plenitud”

 Vivimos en un mundo con carencia emocional, social, moral y, sobre todo, espiritual. Carencias que son llenadas por cosas incorrectas que al final no terminan satisfaciendo nuestras necesidades.

 ¿Has visto alguna vez los juegos lúdicos para que un niño aprenda las figuras geométricas? tienen 3 figuras vacías (el cuadrado, el rectángulo y el redondo) y aparte 3 objetos con la forma de esas mismas figuras para que el niño identifique, asocie y llene cada espacio con la figura correspondiente; una vez lo hace, se logra el objetivo, pero la ignorancia del pequeño lo puede hacer errar una y otra vez hasta que éste aprenda a reconocer cuál es la forma que llena cada espacio.

 De la misma manera nosotros nos encontramos en un descubrimiento constante de lo que puede llenarnos de la manera correcta en cada área de nuestra vida, pero la mayoría ignora que, en la Biblia, Dios nos dejó claro quién puede llenar nuestros vacíos.

 Sin embargo, cuando nos alejamos de la verdad, comenzamos a llenarnos y distraernos con lo que está a nuestro alcance, y recibimos orientación, influencia y directrices por parte de este sistema, nos transformamos en títeres y marionetas del enemigo, y de lo que dicta nuestra naturaleza contaminada por el pecado.

 Ahora bien, ¿Seremos responsables de lo que consumimos, de lo que dejamos entrar en nuestra conciencia, en nuestras emociones, en nuestra mente?

Sí. Somos muy responsables, porque Dios nos dio un libre albedrío para escoger y decidir bien.

 Entonces, ¿quién puede llenar nuestros vacíos más profundos? La palabra dice que Cristo es la plenitud que lo llena todo en todo, es decir que, si te sientes:

  • Solo (Él ha prometido estar contigo).
  • Triste (Él te consolara).
  • Angustiado (Él te dará de su paz).
  • Atemorizado (Su perfecto amor te hará sentir seguro).
  • Confundido (Él te hará entender el camino correcto).
  • Perdido (Sólo su gracia te hará volver a los brazos correctos).

 Es decir, que en su Palabra encontrarás una promesa para cada necesidad; no hay que recurrir al aislamiento, ni a los vicios, ni a la pornografía, ni a ninguna sustancia para poder sentirte mejor, si tu aprendes a conocer lo que Él vino a ofrecer tu vida serás lleno a plenitud.

 

Es así que para poder llenarnos de Dios debemos:

 

  1. Vaciarnos de lo que llevamos por dentro:

 Si queremos ser llenos de Dios debemos vaciarnos para que pueda caber lo que Dios trae para nosotros, a veces estamos llenos de basura (resentimientos, falta de perdón, heridas, ofensas, inmoralidad, temores, etc.) y Dios quiere llenarnos de Él para usarnos.

1 Tesalonicenses 5:22-24 Traducción en lenguaje actual (TLA)

“y rechacen todo lo malo. Que el Dios de paz los mantenga completamente dedicados a su servicio. Que los conserve sin pecado hasta que vuelva nuestro Señor Jesucristo, para que ni el espíritu ni el alma, ni el cuerpo de ustedes sean hallados culpables delante de Dios. Él los eligió para ser parte de su pueblo, y hará todo esto porque siempre cumple lo que promete.”

 

   2. Llénate de Él por su palabra:

 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17

 Romanos 12:2 “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” 

 

   3. Disponte a ser un instrumento para Dios:

“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes” Hechos 1:8

 

 

 Reflexiona:

¿Qué cosas crees debes vaciar de tu corazón?

¿Cómo crees que puedes mejorar tu tiempo de lectura de la palabra de Dios?

Piensa en 3 cosas que te llevaran a ser un instrumento de Dios para los que te rodean.

 

 

 Recuerda:

 Para ser lleno de Él, debes vaciarte de lo que no le agrada a Dios, llenarte de su espíritu y así poder cumplir el propósito que Él preparó para ti, a fin de cumplir con su llamado.

 Recuerda escuchar nuestra canción “Lléname” , la cual fue inspiración para escribir este devocional para ti.

 

 

 

Isaias Mendoza

Pura Gracia

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