DEVOCIONALES

TIEMPO DE LIMPIAR TU CASA

 Una casa es un lugar destinado para ser habitado. Tenemos nuestra casa física, y además de esta, tenemos otra casa muy importante que somos nosotros mismos, como ese templo donde el Espíritu Santo de Dios habita.

 

1a. de Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

 

 Mantener limpia nuestra casa es una necesidad. Si no lo hacemos, hay desorden y acumulación de suciedad. 

 

 A veces no queremos ver que tenemos sucio y evadimos limpiar, entonces todo se llena más y más de mugre. Así mismo, cuando nos cuesta reconocer que nos hemos ensuciado del pecado, eso nos lleva a ensuciarnos más, y alejarnos de Dios. Debemos reconocer que todos necesitamos limpiarnos.

 

1ª de Juan 1: 8-10 “Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón.”

 

 No debemos autoengañarnos, sino reconocer que requerimos una limpieza profunda cada día. Así como el sucio de nuestra vivienda debería incomodarnos, igualmente, como cristianos no podemos sentirnos cómodos con el pecado en nuestra vida, ya que si pecamos, el Espíritu de Dios que habita en nosotros nos redargüirá. La confianza que tenemos, es que si confesamos que nos hemos ensuciado, el mismo Dios es el que nos ayudará con esa limpieza.

 

 ¿CÓMO ES EL PROCESO PARA UNA BUENA LIMPIEZA? 

 

 La mayor parte del tiempo, estamos ocupados, apurados y solo hacemos una limpieza superficial, por tanto, vamos dejando cosas para revisar después y vamos amontonando. Por eso, ahora que estamos en casa podemos aprovechar al máximo para hacer una buena limpieza. 

 

 De la misma manera, puede pasar que en lo espiritual solo aparentemos que todo está bien, pero que en lo profundo estemos guardando cosas que desagradan a Dios, como malas actitudes, malas costumbres, pecados ocultos… Sin embargo, el Espíritu Santo nos llama a revisarnos y a limpiar en profundidad.

 

 

 Hacer una limpieza a fondo lleva un proceso:

 

 

  • 1er paso, MOVER: 

 Cuando usted mueve encuentra más sucio del que esperaba. Si hurgamos en nuestro corazón podríamos encontrar cosas que nos avergonzarían quizás, pero es necesario removerlas de allí.

 

 

  • 2do paso, CLASIFICAR LAS COSAS:

 Debes evaluar lo que sirve y lo que no, solamente debes preservar lo que realmente se puede utilizar. A veces queremos aferrarnos a cosas que ya no sirven o no usamos desde hace años. Debemos ser objetivos y sinceros a la hora de catalogar las cosas.

 

 

  • 3er paso, SACAR Y BOTAR LA BASURA:

 La basura, lo que no sirve, se desecha. En lo espiritual, todo aquello que ha sido un desperdicio, o un perjuicio para nuestras vidas debemos sacarlo y botarlo.

 

Efesios 4: 21- 22 NTV“Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño.”

 

Debemos deshacernos del pecado, renunciar y botar todo aquello que ensucia nuestra vida.

 

 

  • 4to paso, LIMPIAR CON LOS ELEMENTOS CORRECTOS:

 Hay buenos instrumentos de limpieza, pero lo más importante es tener el agua y detergentes.

 

 Para limpiar nuestra vida es indispensable contar con el ESPÍRITU SANTO Y LA PALABRA  DE DIOS que son como esa agua que nos limpia.

 

Salmos 119: 9 “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.”

 

 Si vamos a la Palabra de Dios en presencia del Espíritu Santo nuestros pecados no pueden quedar encubiertos. Él nos guía a toda verdad y Su Palabra nos confronta con el pecado.

 

 La sangre de Cristo produce el efecto como ese detergente que nos limpia:

 

Malaquías 3:2- 3 (NTV) “Pero ¿quién será capaz de soportar su venida? ¿Quién podrá mantenerse de pie y estar cara a cara con él cuando aparezca? Pues él será como un fuego abrasador que refina el metal o como un jabón fuerte que blanquea la ropa. Se sentará como un refinador de plata y quemará la escoria. Purificará a los levitas, refinándolos como el oro y la plata, para que vuelvan a ofrecer sacrificios aceptables al Señor.”

 

 Si en ese mover y hurgar en nuestro corazón encontramos suciedad, como: raíces de amargura, falta de perdón, envidia… No debemos temer a enfrentarlo, pues cuando las sacamos y nos deshacemos de estas, podemos tener seguridad del perdón de Dios.

 

1ª de Juan 1: 7 “Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” 

 

 No debemos permitir que el diablo nos acuse, ni que la culpa nos atormente, sino que podemos tener paz para con Dios por medio de Jesucristo.

 

 

  • 5to paso, ORDENAR COLOCANDO CADA COSA EN EL LUGAR APROPIADO:

 No hacemos nada con limpiar y no ordenar, porque otra vez  la suciedad va a esconderse en el desorden. 

 

 En lo espiritual, ordenar tiene que ver con colocar las prioridades según la voluntad de Dios y no al criterio humano. Por lo general, tenemos mal el orden de prioridades.

 

El orden correcto, según la Palabra de Dios, es:

 

 1°) DIOS: La Biblia dice:

 

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 NTV.

 

Que Dios sea el primero en tu día a día. Tener tu tiempo devocional cada mañana, que el guíe tus pasos y tus decisiones para vivir según su voluntad.

 

2°) TÚ: Debes mantenerte saludable, cuidar tus emociones, de lo contrario, no estarás bien para atender y cuidar de los demás.

 

Lucas 10:27 NTV“…Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo” .

 

3°) TU FAMILIA: Si dañaste las emociones de tus familiares fue porque no estableciste prioridades en ellos. Aprende a pedir perdón, sana a tu familia y restaura tus relaciones. 

 

4°) MINISTERIO: Servir a Dios y al prójimo. Esto le da un verdadero sentido a tu vida.

 

5°) EL ASPECTO SECULAR: Trabajo, estudios y otros asuntos de la vida. Nunca debes colocar esto en el primer lugar. 

 

 

 Reflexiona:

 ¿Hace cuánto tiempo no limpias tu casa?

 ¿Has botado todo lo que no te edifica?

 ¿Cómo está el orden de prioridades?

 

 

 Recuerda:

 

 Ordenar también tiene que ver con el cambio de vida, reorientar tus pasos y tus actitudes.

 

Efesios 4: 23- 24 NTV “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.”

 

 Si tienes malas actitudes, malos deseos, necesitas  ser renovado por el Espíritu Santo de Dios.

 

 Hoy te animamos a hacer una limpieza profunda en tu casa y que puedas colocar todo en el orden de Dios renovando tu manera de pensar y cambiando lo que necesitas cambiar.

 

 

 

 

María Isabel Osuna Salgado

Pastora

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